15.7.09

EXPERIMENTOS


Tengo fuera de mi un torbellino ambulante, me tira besos y se desprende el vestido dejandome ver su cuello fino, deseoso.
Afuera me persiguen las canciones viejas, las rutinas y muchas pelotitas de colores que se escurren de mis manos, corren por el piso y me arrastro, lastimándome las manos las rodillas, tratando de alcanzarlas. Su brillo me eclipsa. Me hacen gritar. Afuera tengo vida. Un torbellino desordenado que baila las viejas melodías. Conozco esas melodías, la letra que tarareo les pertenece.
Por dentro estoy volando y quiero dormirme. Tomo pastillas, tomo bebidas y me intoxico leyendo. Vomito. El cuerpo se estremece en un espasmo para liberar lo que no puedo retener, cierro los ojos. Lo dejo hacer, que salga que se libere. Termino llorando en el suelo, amortiguada y sucia, temblando, deseando tu vestido tu cuello tu...


(Después)

Acaso no me responderías cuando te pregunte dónde vamos. Como siempre dejaría que me tomes de las manos y me lleves. Me cansé de preguntar, de las razones que lo explican todo cuando me estoy volviendo loca. No vale la pena, no sirve. Soy una niña y me diste pelotitas de colores para que me distraiga. Pusiste la música fuerte para que no te escuche y solamente sonría al verte mover los labios.
Te vas bailando una canción que tenés dentro de tu cabeza, te tocas los hombros y te deseo como siempre, aún más ahora, me paro y corro hacia donde estas.

(Ahora)

Alguien me llama desde lejos y estoy metida en la cama tapada con las colchas y las sábanas, sintiendo la tibieza de mi aliento. Estoy rezando, o contando los minutos. Afuera hace frío y hay sol, intruso en mi pared con sus rayos y mi dolor de cabeza. He soñado, te cuento, que era una niña y jugaba con mariposas en un campo amarillo y marrón. Estaba nublado como en la mayoría de mis sueños, coloreado en grises bonitos y no había viento.
Me detenía sin aliento en la mitad de la carrera y caía en el pasto (me molestaban las piedras en la espalda) y dibujaba con mis manos la tersura de tu cuerpo.



Foto: Domen Lombergar

22.6.09

IDEARIO

by Calíope



1. No compartiré nunca la ropa interior

2. No he de meterme nunca entre hermanos, amigos, novios de amigas (incluyen ex novios)

3. No usaré pantymedias a menos que sea demasiado necesario

4. Donde se come no se caga, no meterme con compañeros de trabajo

5. Siempre hay que tener pañuelos de papel en el bolso

6. La plancha es el enemigo

7. Nunca hablar mal de alguna banda y/o cantante (te puede terminar gustando)


8. Los hombres y las mujeres NO son iguales (ellos siempre se van a ver geniales sólo con un jean y remera, no importa la ocasión)


9. La adicción al Farm X no se supera nunca


10. Uno puede olvidarse de como andar en bicicleta


11. Las pinzas de depilar siempre se pierden.


12. Al menos una vez en la vida hemos mezclado antibióticos con alcohol


13. 8 de cada 10 veces NO hacemos la extracción segura de pendrives, tarjetas de memoria, etc

14. Siempre hay alguien te deja una huella digital en el lente de tu preciosa cámara

15. Las personas que no saben cuales son sus límites son aburridas


16. Si tus papás no te retan, no te quieren


17. Las redes sociales siempre estarán sobreestimadas

18. Jim Carrey no es un buen actor a pesar que hizo bien un par de películas

19. La gente que dice que bajar música por internet es ilegal, de chicos nunca compartieron sus juguetes


20. La transferencia con los psicólogos es inevitable


21. Las camisas a cuadros solo le quedan bien a un 0,002 % de la población mundial


22. Nunca más recordaré como se hacía la regla de tres simple


23. Google no es Dios. no hace tanta plata.

24. El chocolate es milagroso pero la histeria es preferible al acné (y/o ataque de hígado)









19.6.09

REENCUENTROS




Por lo abrupto de la noticia, me espanté al instante. Después de unos días de meditarlo mejor me di cuenta que no era tan grave y que mi reacción solo respondía a mi natural aversión al contacto social de muchedumbres.

Esta no era, sin embargo, una muchedumbre. Eran apenas un puñado de semi-adultos tratando de obviar el tirano paso del tiempo... he ahí mi mayor problema: no se trataba de ellos, se trata de mi, del tiempo y los años que habían pasado, salpicándonos con su ácido quemante de sabidurías mal aprendidas y hostigamientos de circunstancias.

Reunión de ex-alumnos. Dante debió describirlo en algunos de sus Infiernos y si no lo hizo, fue porque de secundarias seguro no sabia mucho.

Todos sabemos para que los ex alumnos se juntan: no es ánimo del compañerismo, ni la nostalgia ni nada; es MORBO señores, liso y preciso, morbo de ver que tan mal nos cayeron diez años y que tan bien decimos quen nos va. Y vamos a ver panzas, rollitos, canas, escuchar una y mil veces la perorata de por que no se casó fulano o por que fulana no tiene hijos aún, es la oportunidad de tirarle la jauría a la compañerita que ahora resulta estar buena y para descubrir con horror que el ex novio se vino abajo. Morbo.

A estos pensamientos recurría mientras me apretujaba en el auto del novio de mi amiga. Ibamos cuatro en el asiento trasero tratando de no arrugar nuestras galas ni de golpear cámaras digitales. Yo no llevé la mía, no era un momento para recordar.

Cuando llegamos mi primer temor fue que podía faltar el alcohol (aceite imprescindible en la socialización forzada) o que la comida pudiese ser poca. Por supuesto, ambos temores se confirmaron en poco tiempo, luego de mandarme tres vasos de gancia sin el efecto esperado, o al tratar de encontrar un poco de carne en un trozo de grasa sangrante.

Hambrienta y sobria no supe comportarme. Seguramente pensaron que seguía siendo la "traga, forra, la demasiado tímida, etc", por no sugerir la palabra pelotuda. Seguramente mi cara me delató el odio a la tercera vez que alguien me pregunto qué era, en que trabajaba y si estaba casada; que hace cuanto, que por que no tenes hijos, tienen casa propia?, donde te recibiste?, hace cuanto? Aquébueno! y a repetir la perorata con el siguiente en la fila. Así all night long.

Maldije al asador por prender tarde el fuego, maldije a los que compraron la carne porque no se cocinaba nunca, maldije a los borrachines que solo toman fernet y se emborrachan en un santiamén, maldije al inventor del flash porque provocarme cegueras momentáneas, y sobre todo, maldije el momento en que pensé que eso era una buena idea.

No quería ver a nadie, sus vidas formaban parte de un universo de extraños y de incógnitas, me sentia cómoda asi, sin saber quiénes eran. Era así en la secundaria y no estaba mal que se mantenga de esa forma.

Ya no hay marcha atrás. Los vi. Los desconocí (ya no tienen 17 años). Entonces para qué? me preguntaba de vuelta, en el mismo auto del mismo novio de mi misma amiga, todas apretadas de la misma forma, riéndonos por habernos mantenido en peso y no haber cambiado casi nada, "estamos iguales, somos las mismas"....

Oh, no me van a negar que es una hermosa mentira.



Ilustración: Alberto Montt


7.6.09

CROSSROADS


No podemos o no queremos, ir, a través de los caminos, embarrados de costumbres, las rutinas, la vida compartida y partida -en mi pedazos o en cien mil, a quién le importa-, desmembrada y corroída.

Ahí vamos empujados, la marea, en la corriente de las personas que pasan, algunos vuelven, otros nos saludan desde lejos y nos muestran las espaldas, los talones, alejándose.

Imposible de ver los matices y los grises, quienquiera que fuese, ya no soy nunca más, ya no soy en el verbo ser, ni siquiera estoy, son ahora mis espaldas y talones envueltos en ropa barata y zapatillas despegadas, caminando hacia la luna, a volverme inabarcable.

Casi todo lo soñado se resbala de los dedos, como los chicos traviesos, aburridos de la lluvia, en el campo soleado transpiran y se ensucian.

El hipnótico cantar de las sirenas, la tibieza de las primaveras, las fotos viejas guardadas en cajones, guardan risas congeladas, guardan montañas nevadas.


El círculo que no se cierra, el fin que no se acerca, inmortales, incompletos, imposibles, el pasado nos dura toda la eternidad, no puedo ser ciega, sorda, muda, no puedo ser una estatua -qué ironía- un pedazo de destino que se queda en el camino... maldito es el tiempo desesperado que te abraza al nacer y sin querer, lentamente, te mata.






25.5.09

VERECUNDIA



vergüenza.
(Del lat. verecundĭa).

1. f. Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.
2. f. Pundonor, estimación de la propia honra. Hombre de vergüenza.
3. f. Encogimiento o cortedad para ejecutar algo.
4. f. Deshonra, deshonor.
5. f. Pena o castigo que consistía en exponer al reo a la afrenta y confusión públicas con alguna señal que denotaba su delito. Sacar a la vergüenza.

Etc...

Al ser una ex fóbica social sé perfectamente identificar cuando estoy avergonzada y cuando no.
Bueno, lo estoy.
Un fin de semana en una montaña rusa, coronado alegremente con la letra escarlata en mi pecho.
Asi que me turbé, sentí pundonor, me encogí y me deshonré. Me expuse.
Todo aquello bajo la premisa que es necesario para la sanidad mental aprender de los errores y blablabla.
A quien sea que hizo la lotería de la valentía, le digo que la próxima vez que reparta los números, sea un poco más generoso conmigo. Que me puedo imaginar molinos y gigantes, pero por los dioses! que no soy capaz de imaginarme sentada en el caballo, blandiendo la lanza. Y Dulcinea es una loca que sólo vi una vez y creo que borracho.

Me voy.

Soldado que huye...







19.5.09

CHARLAS IMAGINARIAS



THE BIRTHDAY BOY


El cumpleañero entró por la puerta y todos los invitados alzaron las copas. Se sentó y los otros se acercarona besarlo y a palmearlo.

Lo conocés?

No... pero es curioso como en el momento que apareció me imaginé muchas cosas sobre él: de dónde venía, como le gusta el café y que está profundamente enamorado de la mejor amiga de su novia.

Todo eso? Cómo sabés que no quiere a la novia?

Si quiere a la novia

Cuál es la novia...? esa es la novia? (Señala a la morocha de rulos y pollera verde)

Aha

Es linda

La amiga es lánguida y frágil. Está sola y tiene un halo de misterio, algo de su infancia. Tiene un auto chiquito y viejo. Le gustan las nueces y a él también.

Entonces es por las nueces? Se va con la mejor amiga porque le gustan las nueces como a él

...y es frágil

Y es frágil

...y misteriosa

Y misteriosa

Y es la mejor amiga de su novia y nunca va pasar nada porque si llegase a suceder algo (pequeño o grande), se sentirían culpables, no podrían ocultarlo y la novia, que no es tonta, se daría cuenta, la lastimarían y ella terminaría odiando su vida y sus amigas y su novio.

La morocha es mala?

No. Pero no es como la amiga...

Él no va a hacer nada...?

No, sólo va a pensar en como besa la otra y en que está enamorado de ella. Eso le hace bien. Lo inspira. Mientras trabaja piensa todo el tiempo en ella.

Que hace

Diseña motores

Cómo sabés?

No tengo que saber nada, es una historia que invento, puedo hacer lo que quiera

Conmigo que harías?

Te haría correr, llorar y tocar tambores. Después viajarías por el mundo buscando algo.

Por qué?

Eso me divierte. A la gente le gustan las personas sensibles y divertidas.

Por qué lloraría?

Te mostraría todo eso que escondes bajo la almohada, palabras de tu infancia y podría ponerte un gran espejo enfrente, esos con aumento, para que te veas las arrugas y te des cuenta que perdés un poco de vos cuando te levantás cada mañana, cada vez que te lavás las manos. Te perdés. Hasta que no vas a saber como volver a casa y muchos extraños te van a encerrar en sus recuerdos. Extraños como yo.

Vos no sos un extraño

Si lo soy

Te veo. Te conozco.

No me conocés, no podés, soy un producto de mi imaginación, como vos. Soy feliz con vos, con mi imaginación. Con todo eso que sé y con todo lo que serás...

Una nuez?

Si, gracias.




11.5.09

LET DOWN




Ella se veía, a través del vidrio, abrumada. Pesaba en su nuca una carga muerta, una levísima inclinación en su mirada, en su cabeza, en sus brazos y las manos, rojas del frío, abrazan la taza que humea.

Parece como si, en cualquier momento, se fuese a levantar, desesperada, salir corriendo a la calle, llorando, usando sus manos frías para calmar el estallido de su cara.
Suspira. Mira, husmeando el horizonte. Tiene el pecho inflado de aire que no se quiere ir. Es una hija del invierno, que le da excusas para esconderse detrás de bufandas y sobretodos, una armadura, sombreros hasta los ojos y guantes para sus manos.

Debe estar pensando en alguien que no llega. Que no va a llegar. Fue a calentarse, a resguardar su nariz del viento, a esperar una hora específica. No espera a nadie. Su cara es de resignación, de alguien que ya a escrito su final, que dijo palabras de despedida, que abrazó con fuerza para no olvidar el olor que despedía su piel, para recordarlo en todos los abrazos que vaya a dar de aquí en adelante, porque no serán de él.

Cuando veo que se le pierde la mirada en la muchedumbre ciega que pasa en las calles, sé que lo está recordando, en ese mismo instante seguramente imagina una preciosa fantasía, (hasta puedo ver que las comisuras le tiemblan en una pequeña sonrisa).

Se despierta, sacude la cabeza, se concentra en sus manos ahora tibias y la taza que ya no humea, en el bar ruidoso y la silla vacía delante suyo. Como dije, no espera a nadie. Levanta la mano, el mozo se acerca, le paga con el cambio justo y toma su bolso y su abrigo y sale. Quisiera correr, romper con un martillo esa realidad que le pesa, quiero despedazar, triturar los vidrios que le reflejan su figura solitaria, como una trampa, sola y sin salida. Luego mirarla a los ojos y verla ligera, una sonrisa y otro suspiro. Quiero seguirla por las calles frías de gente muerta hasta que me doy cuenta que la he perdido en ese cementerio palpitante.